Salamanca

Ciudad universitaria por excelencia, no defraudó a nadie:

Salimos 54 personas sobre las 5:30 de la mañana desde la puerta de la facultad de Farmacia en un autobús que habíamos alquilado. Mucho alcohol en las venas de algunos “amenizaron” la primera parte del viaje con chistes, historietas y mucha guasa que no dejaban dormir a una mitad del personal (hasta las 8:30 en que paramos a desayunar). El resto del viaje se hizo corto (tardamos en total 5-6 horas) y con incredulidad divisábamos en el horizonte la silueta de la monumental.

Al llegar nos distribuimos en dos albergues: los que teníamos acreditación en el albergue municipal “Lazarillo de Tormes” (Pagábamos 30€ más por asistir a las conferencias, etc.) y los que no la tenían en el albergue juvenil Salamanca. Lo primero que hicimos fue asignarnos las habitaciones y entregarnos la acreditación con la que nos darían la comida, “merchandaising” … y nos dejarían entrar en la discoteca por la noche. Luego nos dirigieron al Paraninfo de la universidad donde nos hablarían el Rector de la universidad de Salamanca, el Decano de la facultad de Farmacia de Salamanca y los organizadores del encuentro Interfarma 07. Dejamos las cosas y fuimos andando para allá.

El albergue estaba a las afueras. Desde allí hasta el Paraninfo tardamos 30 minutos y recorríamos un trozo del del río Tormes, pero se hacía largo por las noches porque el frío nos calaba hasta los huesos. Paseamos un poco y vimos la Plaza mayor y alguna que otra cosa más, almorzamos en el comedor y cuando llegamos al Paraninfo todo el mundo tuvimos que encontrar primero la rana antes de entrar. Y estaba difícil, si no llega a ser porque me dieron una pista y porque sabía que estaba encima de una calavera me hubiese quedado toda la tarde allí (el que la encuentra pasa bien el curso).

Nos encontramos entonces a Tamara, de la facultad de farmacia de la universidad de Alcalá de Henares de Madrid, e hicimos las presentaciones pertinentes y nos unimos al grupo con el que iba. Me alegré mucho al verla porque como no tenía internet no hablaba con ella desde hacía mucho.

Entramos y, claro, todos los que veníamos de Sevilla estábamos tan cansados que cuando terminaron de hablar el Rector y el Decano, nos tuvimos que marchar porque estábamos durmiéndonos mientras hablaban. Primero nos dedicamos a ver el paraninfo por dentro que estaba muy chulo con el aula donde daba clases Fray Luis de León, y luego Migue y yo fuimos a recoger a Rocío a la estación de autobuses que llegaba a las 19:00 porque ella tenía que trabajar para mantener el pan de mis hijos.

Luego nos fuimos al albergue, descansamos un poco, Alejandra se marchó a Madrid a un cumpleaños y no volvió hasta 24 horas más tarde (¡Se perdió la cata de vinos!) y nosotros salimos por la noche a una discoteca que habían alquilado sólo para nosotros. Allí conocimos a los de Barcelona (mientras tanto nos preguntábamos dónde estaban todos los salmantinos que vinieron el año pasado a Sevilla y resultó que prácticamente no aparecieron) al principio me sentía cohibido pero me fui soltando y creo que fue la mejor noche que pasé.

Al día siguiente asistimos a todas las conferencias por la mañana en las que de Sevilla sólo estábamos Rocío, Migue y yo ( eso sí, somos los únicos que tenemos camiseta del encuentro). Estábamos con los madrileños ¿con qué mejor grupo podíamos estar? pues eso, con ningún otro. Y por la tarde, en el Palacio del Marqués de Llen, teníamos un curso teórico y práctico de introducción a la cata de vinos que estuvo genial y aprendimos un montón para defendernos cuando alguien que verdaderamente sepa nos diga algo sobre un vino.


Por la noche salimos otra vez (Fiesta de clausura) y al día siguiente, después de tapear por el barrio de Van Dyck, hicimos la visita turística de la ciudad, que hasta entonces no fui consciente de lo bonita que era: Plaza mayor donde estaban bailando tradicionalmente grupos de salmantinos con música, vestidos y repartiendo dulces típicos; la Clerecía, las Catedrales, La casa de Las Conchas, El Palacio de Monterrey… todo desde fuera porque no nos daba tiempo a más.

El final me quedé con un recuerdo agridulce por algunos aspectos del viaje pero que no quiero darle demasiada importancia, pero en definitiva me encantó y quiero volver, eso sí, a mi aire y sin tiempo limitándome. Me quedo con una frase que venía en el mapa de la ciudad que nos dieron:


“La estrella de los vientos conducirá tus pasos, desde el Duero hasta las cumbres, por planicies, valles y montañas. Hallarás tesoros artísticos desconocidos y explorarás parajes recónditos, capturando los fragmentos de seducción. Descubrirás mil mundos al alcance de tu mano, para degustar, el placer de lo natural.”

Sevilla, 4 de abril de 2007

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3 pensamientos en “Salamanca

  1. Espero que vuelvas y disfrutes de mi ciudad a tu aire ;)Por si te sirve para tu próxima visita te dejo un blog Salamanca.ViveLaCiudad.es que es más turístico que el que hiciste referencia en este postSaludos y suerte con tu blog (y si permites comentar sin cuenta de Gooble será mucho más fácil) 😉

  2. Ya por fin nos contaste la crónica de tu viaje. No sabía que Rocío se había escapado también. Los viajes estos de estudios tienen eso que por el día hay que cumplir y por la noche rendir por la ciudad. Cuando llegarías a Sevilla te llevarías un par de días durmiendo. Nos vemos

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