Prácticas tuteladas

Ya han pasado seis meses desde que volví de Florencia e hice el que creo que va a ser el último exámen de la carrera. “Scienza dell’alimentazione” hizo que pasara mis últimos momentos en aquella ciudad estudiando, minimizando una despedida que, si alguna vez creí fuera larga, hoy, se acorta con tristeza en mi memoria sin poder remediarlo. “Treinta”. Fue doble la alegría que me concedió aquel profesor que tanto nos atemorizaba. Gracias a él, era oficiosamente Licenciado en Farmacia por la Universidad de Sevilla y la Università degli studi di Firenze. Sólo debía completar un último trámite: las Prácticas Tuteladas obligatorias que establece mi plan de estudios.

Y en eso estoy. Opté por hacerlas, que como todos saben, sigue siendo un opción puesto que aún se pueden “firmar” como casi todos los anteriores a mi lo han hecho. No es difícil de entender ya que después de cinco años estudiando, se conoce a más de uno al que le puedes pedir el favor, o en mi caso, que te lo ofrece. Luego escogí la doble modalidad: tres meses en un servicio de Farmacia Hospitalaria y otros tres en una Farmacia Comunitaria. Ya estoy en la segunda mitad y puedo sacar la conclusión que opté bien, porque me está permitiendo conocer estos ámbitos de trabajo, pragmatizar todos los conocimientos teóricos y haciéndome ver todas las flaquezas desde las que partía para desempeñar una profesión con tan alta responsabilidad. Además, ha despertado una vocación hospitalaria a la que me gustaría dedicarme, ya sea en Sevilla o en cualquier otro lugar, en un ambiente de trabajo multidisciplinar y multipersonal.

No obstante, todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Estoy comprometiendo la nota de las prácticas tuteladas y horas de estudio para el examen FIR, que pueden influirme en una futura adjudicación de plaza de especialidad y una pseudoestabilidad a corto-medio plazo. También estoy renunciando a una variedad de opciones laborales, entre ellas la de investigador y docente, que me atraían desde pequeño, ampliando además cinco años mis estudios y postponiendo mi disponibilidad de tiempo libre. Al menos me consuela que empezaría a cobrar algo de sueldo una vez que obtenga la plaza, y lo más importante, que trabajaré para prevenir la enfermedad y mantener y mejorar la salud de los pacientes, que constituyen la mayor recompensa a tantos años de dedicación.

Les animo a realizarlas a todos los futuros farmacéuticos.

tolosnombres 2010

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Un pensamiento en “Prácticas tuteladas

  1. Estas prácticas a las que le llamas “trámite” son más que eso, porque te estás dando cuenta realmente de lo que te gusta o no te gusta de tu profesión. Ojalá no solo en las carreras, sino en muchas otras cosas en la vida hubiéramos tenido unas prácticas “tuteladas” para elegir mejor nuestro futuro camino. De todas formas a mi me ha ido bien, o por lo menos estoy muy contento, pase lo que pase, sé que harás un buen trabajo si sigues siendo como eres. tqm.

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