Cambiando el rumbo

Aquí volvemos a las andadas literarias empujado por motivaciones etéreas y latentes pero que, por pereza o falta de tiempo, no llevo a cabo.

Todo sigue igual. Más o menos. Pero se avecinan cambios. Estoy cayendo en la cuenta en cuánta razón tiene esa frase que dice “la vida es aquello que te pasa mientras te dedicas a hacer otros planes en ella”. Pues eso. La vida misma.

Hoy estoy de bajada al sur. Bajada relámpago a ver a la familia y amigos después de cinco meses sin pisar “la patria”. No me malinterprete, no soy de los que defienden a ultranza la tierra sino de los que piensan que la unión hace la fuerza, pero el querer a la tierra en la que uno nace y hace es inexplicable. Cinco meses en los que han vuelto a pasar infinidad de cosas. No he parado de viajar casi ningún fin de semana. Encuentro un cierto placer en la incomodidad de no descansar en el mismo punto del mapa cada semana, de confrontar opiniones con amigos, extraños, amores, gente en general. Y eso que, a medida que envejezco, soporto menos a la humanidad… Tal y como un viejo amigo me describía y yo le juraba que no lo haría. Llamémosle “viajesoquismo”.

Normalmente no suelo pensar mucho en los viajes. Reflexiono poco cuando estoy con gente. Al menos conscientemente. Pero hoy estoy viajando solo y tengo tres horas de espera en Atocha entre tren y tren. Aquí suelo frecuentar la cafetería “Il Caffè di Roma” donde aprovecho para cargar el móvil además de disfrutar de un verdadero café italiano. Y estoy reflexionando bastante. Sobre amigos de verdad, sobre conocidos y sobre gente con la que no quiero estar.
Conclusión número 1 del viaje: Sí, hay gente que “no me conviene” y me hace sentir mal. Creo que no hay necesidad de gastar tiempo con ellos. En la balanza de beneficios y perjuicios pocas veces sale positiva.

También sobre trabajo. Este es un tema bastante peliagudo en mi vida. Me considero una persona ambiciosa, a pesar de que a edades tempranas de mi vida me conformara con poco. Pero cada vez voy a más. Es una espiral de “ambicionismo” de la que me resulta prácticamente imposible escapar. Hoy por hoy, intento abarcar todas las disciplinas que en mi vida siempre quise hacer y, por una mezcla de responsabilidades estudiantiles y por vaguedad, no hice en su día: teatro, música, deporte, idiomas, lectura, fotografía… Casi no tengo “tiempo libre” ya que estas actividades las he transformado en obligaciones semanales. Vivo estresado, sí. No lo puedo negar.

Conclusión número 2 del viaje: Pero quiero relajarme. No sé cómo. NECESITO relajarme y dormir. Pero no me dejo.

Por último he estado pensando que me gusta escribir y nunca lo hago. Dejé de hacerlo en Italia para que mi madre no se preocupara por las “aventuras” por las que pasaba. Y es que… Soy escritor de dramas… Sé me da mejor y estoy más inspirado cuando entro en semi depresión. Igual por eso hace mucho que no escribo. También porque no quiero que la gente que me conoce cambie su forma de verme, de actuar, de pensar, se deprima… Escribo mejor solo. Lo cual es más propio de un diario que de un blog.

Pero así llego a la conclusión número 3: tengo que escribir más. No sé cuándo pero tengo que hacerlo.

A ver cómo desarrollo estos tres puntos. En principio no tiene que se muy complicado… El último creo que es el que más me va a costar.

Y ahora, me voy a Sevilla.

Buon viaggio!

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