Tiempo libre

Bueno, pues ya pasó el examen FIR. Estoy a la espera de los resultados definitivos que saldrán el próximo día 25 de febrero. Mientras tanto intento ocupar mi tiempo libre buscando algo de trabajo o, simplemente, vagueando un poco por internet: Que si un poco de inglés, que si una serie, noticias, facebook… También he vuelto a hacer deporte. Cómo lo echaba de menos, pero cuánto cuesta salir a correr solo. Y es que la vida sigue para el resto del mundo mientras que para mi pasa lentamente sin saber muy bien qué hacer con mi vida. Es muy probable que suspenda y me estoy planteando mucho volver a hacer el examen el año que viene… sobre todo porque ahora mismo siento que he desperdiciado el tiempo si no lo consigo y podría haber comenzado un máster como está haciendo la mayoría de mis compañeros de facultad. El viernes tengo algo parecido a una entrevista. Más bien creo que me van a asesorar que darme un puesto de trabajo. Bienvenido sea, me va a ayudar mucho entre tantos pensamientos. A ver qué conclusiones saco.

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Diario de un aspirante a FIR IV

Van pasando los meses y ya hace frío, no para de llover y está al caer la Navidad… pero a mi me parece que fue ayer cuando estaba estudiando en la playa y no quería ni bajar a la playa para no perder horas. Y ahora, en cambio, siento que no ha servido de nada, que todo cuanto intenté memorizar entonces ha pasado a un sub- subconsciente y que es casi imposible rescatarlo a tiempo para el día del examen. Qué le vamos a hacer, demasiada información y mucha des-concentración. Ahora me he venido unos días al pueblo y parece que rindo un poco más, aunque poco más. Es curioso también el “Síndrome bipolar” por el que pasamos todos con los que más contacto tengo: pasas de estar vencido y deprimido a resignado y guasón de un día para otro. ¡Incluso menos! ¡Segundos! Fue curioso cómo le comentaba que si volviese atrás en el tiempo no haría FIR y a la pregunta inmediata de “¿Entonces no te presentarías el año que viene si no sacas plazas?” afirmar categóricamente: “¡Por supuesto que me presentaría!” XDDD

Espero que todo esto sirva para algo. De momento, sin más ejercicio que inclinarme hacia los apuntes, estoy engordando algo, cosa que dicen que me viene bien. Al menos es algo. De momento I’m just keep working.

Diario de un aspirante a FIR III

“No hay victoria sin sacrificio”. No recuerdo muy bien de quién o de dónde recuerdo esta frase pero es a buen seguro de un currante que consiguió lo que se propuso. Yo lo estoy intentando, unas veces curro más y otras menos, pero estoy haciendo sacrificios: La feria, las fiestas, el deporte, los amigos… A pesar de ello, la vida es en ocasiones cruel y, por mucho que confiemos o confíen en nosotros, recemos o nos echen un par de manos… siempre cabe la posibilidad de que no consigamos nuestros objetivos.

Este sábado termina la academia y nos dejan SOLOS. Bueno, solos solos no porque los profes siguen, de manera virtual, apoyándonos y dándonos ánimos. Claro, también estamos los propios alumnos que aunque “mal de muchos consuelo de tontos” pero nos va a ayudar muchísimo ver que no somos los únicos pringaillos que nos perdemos cuatro meses de vida, que bien mirado es una inversión de futuro. Voy a pedir perdón y comprensión por ello a todos aquellos a los que le diga NO en este periodo de mi vida, y si me hacéis el favor, ni siquiera llamarme que ya lo hago yo en mi día de descanso. Que no se mosqueen porque no deben hacerlo, que se pongan en nuestro lugar (no creo que puedan hacerlo porque nunca me he sentido así a tanto tiempo de un examen… Que todos los días tengo transtornos de sueño… Mira la hora de la publicación y que sepáis que ante de ponerme a escribir he planificado el estudio que pretendo hacer hasta enero, trastornos gastro intestinales… Creo que otra vez tengo que ir al baño; y estados Bipolares… Hoy tengo día positivo pero ayer quería llorar. Que se lo digan a Rocío).

Hoy dedico y me autodedico la última canción que hemos cantado en el Coiba: Color Esperanza de Diego Torres. Para todos los FIR 😉

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Las vacaciones – Diario de un aspirante a FIR (II)

Hoy comenzamos nuestras tres semanitas de “descanso” en la academia. Y comenzamos con una mezcla de sensaciones porque, aunque uno ya ha aceptado que son para aprovecharlas estudiando, la gente piensa que son para desacansar y desconectar. Los primeros en desconcentrarte son los familiares, deseando que te vayas con ellos a la playa, a no preocuparte por las comidas, la ropa, etc. “Mamá, es evidente que no hace falta que me insistas mucho, que ganas no me faltan”. Y luego están el resto: “te veré algún día en la playa?; A ver si nos tomamos una cerveza una tarde de estas!; Qué vamos a hacer?…” Total, que a pesar de que tú te animas a ti mismos a estudiar, parece que el universo se contrapone para desanimarte.
Me consuelan las palabras que dijo Queque el otro día: “cuando sabes que te estás sacrificando es cuando sientes que lo estás haciendo bien”. Voy a tener que recurrir muchasd veces a ella este verano.
Confío en que cuando todo esto termine (y bien, con mi plaza sea donde sea) pueda disfrutar de las “vacaciones” como realmente me gustaría a mi y a todos, y no precisamente estudiando en la sala 24hrs de Medicina. Pero eso pasa primero por los antiinfecciosos. Así que vamos al lio.

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Diario de un aspirante a FIR (I)

Ya llevamos casi dos meses de academia y estamos a punto de tomarnos el descanso de Agosto antes de la recta final. La verdad es que se nota el cansancio, pero sobre todo se nota que parece que no te acuerdas de nada de lo que te estudiaste al principio… Como si no hubiéramos estudiado suficiente!!! Todo ha venido a mi mente cuando he visitado el blog de José Antonio para ver las fotos de la última salida de los aspirantes FIR, que por fin han ido al famoso Coiba, pero que yo me perdí. Y mi sorpresa ha sido mayúscula cuando he leído unas preguntillas de BQ que pone al final… Y sólo sabía una!!! En fin, que después de la mañana de descanso que me he tomado, me voy directly a la biblio a estudiar un poco! Agobio? Noooooo, que va! :S

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Sobre Fórmulas Magistrales

La semana pasada estuve por primera vez en el Colegio Farmacéutico de la provincia de Sevilla. Bueno, en realidad no fue la primera vez… Hace unos años nos invitaron, a un amigo y a mi, a una ponencia que daba un vecino de éste, pero una vez dentro, nos negaron la asistencia porque no éramos colegiados. Os podéis imaginar la rabia interior que sentí contra todo el sistema farmacéutico en aquel entonces, cuando mi camino estaba más cerca de la docencia universitaria que del la Farmacia Sanitaria.

Por éste motivo creo que es algo poco convencional que un chico en prácticas visite esas dependencias, pero llegó a la farmacia una receta en la que era preciso realizar una Fórmula Magistral, resultando mucho más cómodo aprender a hacerla en el mismo colegio, que posee un servicio de formulación. De éste modo, le pregunté a mi tutor farmacéutico si podía acompañarlo, si había algún problema en que yo fuera para curiosear un poco. No lo hubo. Estuve puntual a la cita en la puerta del edificio y me mostró cómo funciona el departamento técnico del Colegio. Allí, unas señoritas muy simpáticas, te desmenuzan la receta y te explican el protocolo y el material a utilizar. Incluso si se trata de algo un poco más complicado, como nuestro caso, no dudan en echarte una mano para que el resultado sea satisfactorio. Lo fue. Hubo hasta anécdota porque, según contaban las chicas, era la primera vez que se producía un “overbooking” de farmacéuticos masculinos, e incluso nos hicieron una foto para la posteridad!

A los pocos días llegó a la farmacia otra fórmula, más sencilla, y mi sorpresa fue mayúscula cuando mi tutor me propuso que fuera yo el que me acercara solo al colegio para aprenderla. Me encantó! Me sentí un farmacéutico más en el que se puede confiar el trabajo y la salud. Son pequeños detalles que te refuerzan positivamente lo que has estudiado durante cinco años y que hacen que te vaya gustando más y más tu trabajo. Es normal que aún necesite supervisión, pues estoy en prácticas, pero en este caso, la fórmula en cuestión era sencilla, y tendría la ayuda necesiaria en caso de necesitarla. Además, tengo experiencia de la rotación que hice en el laboratorio de la farmacia del hospital Vírgen Macarena y que estuve a cargo de un gran galeno. Le doy las gracias desde aquí a Manuel Cameán.

Prácticas tuteladas

Ya han pasado seis meses desde que volví de Florencia e hice el que creo que va a ser el último exámen de la carrera. “Scienza dell’alimentazione” hizo que pasara mis últimos momentos en aquella ciudad estudiando, minimizando una despedida que, si alguna vez creí fuera larga, hoy, se acorta con tristeza en mi memoria sin poder remediarlo. “Treinta”. Fue doble la alegría que me concedió aquel profesor que tanto nos atemorizaba. Gracias a él, era oficiosamente Licenciado en Farmacia por la Universidad de Sevilla y la Università degli studi di Firenze. Sólo debía completar un último trámite: las Prácticas Tuteladas obligatorias que establece mi plan de estudios.

Y en eso estoy. Opté por hacerlas, que como todos saben, sigue siendo un opción puesto que aún se pueden “firmar” como casi todos los anteriores a mi lo han hecho. No es difícil de entender ya que después de cinco años estudiando, se conoce a más de uno al que le puedes pedir el favor, o en mi caso, que te lo ofrece. Luego escogí la doble modalidad: tres meses en un servicio de Farmacia Hospitalaria y otros tres en una Farmacia Comunitaria. Ya estoy en la segunda mitad y puedo sacar la conclusión que opté bien, porque me está permitiendo conocer estos ámbitos de trabajo, pragmatizar todos los conocimientos teóricos y haciéndome ver todas las flaquezas desde las que partía para desempeñar una profesión con tan alta responsabilidad. Además, ha despertado una vocación hospitalaria a la que me gustaría dedicarme, ya sea en Sevilla o en cualquier otro lugar, en un ambiente de trabajo multidisciplinar y multipersonal.

No obstante, todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Estoy comprometiendo la nota de las prácticas tuteladas y horas de estudio para el examen FIR, que pueden influirme en una futura adjudicación de plaza de especialidad y una pseudoestabilidad a corto-medio plazo. También estoy renunciando a una variedad de opciones laborales, entre ellas la de investigador y docente, que me atraían desde pequeño, ampliando además cinco años mis estudios y postponiendo mi disponibilidad de tiempo libre. Al menos me consuela que empezaría a cobrar algo de sueldo una vez que obtenga la plaza, y lo más importante, que trabajaré para prevenir la enfermedad y mantener y mejorar la salud de los pacientes, que constituyen la mayor recompensa a tantos años de dedicación.

Les animo a realizarlas a todos los futuros farmacéuticos.

tolosnombres 2010